domingo, 2 de octubre de 2011

El voto.



Después de tanto tiempo, me pregunto
cómo puede ser esto, ¿cómo puede?
¿Cómo puedo extrañarte, después de mares
navegados en la cúspide del llanto
cómo puedo?
¡Basta ya! todo mi ser reclama
un descanso, un olvido, un recomienzo
un empezar de nuevo, un renovar del alma
un volver a los veinte encaramada
en la ilusión, ¿cómo  no puedo?
Mas podré. Penélope en desahucio
renunciaré a la tela enmarañada
de mis recuerdos e ilusiones vagas
y volveré a empezar, terca y sin pausa.
arañita paciente y empeñada
tejeré telas nuevas, sin resabios
de ayer, y tejeré porfiada sueños nuevos
que no eres tú el señor de mi desdicha.
¡Volveré a comenzar, voto a mi alma porfiada!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La fuente

La fuente se secó.
La fontana de mis versos
se fue por otros cauces
y la piel de mi alma
se abre en grietas azules
mas  ya ni sangrar puedo
en la dulce paciencia  de los versos…
¿Volverás algún día,
musa mía,
se abrirá mi corazón
hoy tapiado a cal y canto,
en manantiales salinos o  agridulces
manando de mis penas profundas,
de mis alegrías y alborozos,
vaciando las vertientes de mi  carne
marioneta gentil de  mi destino
de  mis luces y sombras?
Es preciso, el nudo en mi garganta
lo demanda, lo exige, lo reclama
y el implacable cordón de mis entrañas
necesita una pluma que desangre por mí su sinfonía
garabateando en páginas calladas
que tal vez  nadie nunca verá…¿y qué me importa?
¡Es preciso! Se me cierran los cauces…

lunes, 19 de septiembre de 2011

La Tregua





     La lluvia cae despacio
suavemente y sin pausas
y es un bálsamo su monótono
golpe mortecino
sobre los patios y los techos.
De alguna manera
(siempre indescifrable para mí)
aquieta mi agitado corazón
mientras va el remolino de mi mente
ralentando sus círculos concéntricos
en un lánguido ritmo acompasado
envolvente  cadencia
donde se mecen mis pensamientos
errabundos.
Me dejo ir por la avenida
de mis recuerdos
floto en la marea tranquila
de mis latidos
y me hamaco feliz, adormecida.

lunes, 16 de mayo de 2011

A mi madre (Temporal adentro)



Un trueno te estalló corteza adentro
se arrebató tu sangre como un río
pulsó en tus venas un caudal rabioso
y el corazón, herido, se detuvo un poco.
El latido siguió, a medias vivo
esquivo, irregular, casi en un filo.
Una luz se escapó de tus pupilas claras
y un resplandor, raro albor de
pretéritos tiempos
nos empañó las horas.
Como frágil cristal  trincó tu boca
la palabra y el verso de tu pensamiento.
Y yo, brasa beligerante de otros tiempos,
soy tan sólo el rescoldo de aquellos fuegos fatuos.
“La ha traicionado el tiempo”- pienso-Y me doy cuenta
que busco una salida, que no advertí señales,
¡que traicioneros, fueron mis tiempos inconclusos!
El espejo me devuelve, impiadoso, un reproche
con la verdad impoluta de los espejos todos
cuando, infantil, protesto:” ¡Aún no estoy lista!”
Perdóname, mamá. Perdona, madre.
Aquí estamos las cuatro, gajos del mismo ramo
flores de acero y agua en un pantano seco,
en un atado férreo de eslabones  de seda
sentadas a tu vera, sin dimes ni
diretes, tan sólo una mirada
acompañando el curso de tu corazón
bravío:¡No te rindas! …
Te quiero.

viernes, 1 de abril de 2011

La Marea

Gracias por las lágrimas,
Señor, gracias por el llanto.
Como suave lluvia que barre los campos
así mis tranquilos sollozos de anoche
barrieron mis penas.
Las tenía en el alma, en la sangre,
en el aire.
Trenzados cual lazo
sobre mi diafragma
golpeábanme el pecho,
ahogaban mi hablar.
Pero anoche, en tanto
que hablaba contigo,
se abrió como un dique mi cuerpo agotado,
pero las mareas
bajaron tranquilas.
Yo te conté todo, aunque todo sabes.
Mas, imaginando en mi cama
tu tibio regazo,
sobre mis rodillas inclinando el torso,
volqué sobre ella toditos mis ayes.
Y vino el caudal, aflojando el nudo
y lloré sin hipos, sereno torrente.
Feliz y repleta por haberte hablado
por haber sentido tan dulce tu mano,
hoy ando ligera, y a la vez, pausada.
Mi cuerpo se mueve con blanda premura
se expande mi pecho en límpido ritmo.
Por eso, señor, gracias por el llanto.
Siempre te agradezco por mis alegrías…
¡pero hoy te doy gracias también por mis penas!

martes, 15 de febrero de 2011

Matinal


 Jubiloso aletear en la alborada
chisporroteo festivo de alegre partitura
y un corrillo de trinos variopinto
desgranando la flauta de la aurora.

Embelesada escucho, mientras miro
la luz tenue del alba que se cuela
traspasando  las vetustas celosías
en paralelos haces de rosados tintes.

Van surgiendo más trinos.
El insistente y dulce trinar de la torcaza
dirige la rapsodia anárquica y festiva
y hay silbidos, reclamos, arrullos y gorjeos.

En el desvelo precoz de esta mañana
mi corazón se ensancha, Dios querido,
Y canta una elegía, sólo por ti sabida,
¡Y mis lágrimas  tornas de alegría!


Foto de :marcekaplanblog.com


viernes, 24 de septiembre de 2010

Invitación

Señor, Tú me obsequias esta tarde.
Tú, que me diste un día de labores
me ofreces el descanso, mientras arde
 el ocaso, y aquieta la natura sus rumores.

  Señor, Tú me obsequias este ocaso
 y lentamente en él disipas mi callada fatiga.
Viene una dulce calma, y en su vaso
de paz, yo bebo la ternura de una amiga.

Señor, tú me obsequias esta calma
que va embriagando mi alma de dulzura;
de Ti viene esta paz que te reclama
y que ahuyenta todo vértigo y premura.

Ven ahora, Señor. Tú, que me diste
todo este atardecer y esta grandeza,
¡regálame tu Ser, Tú que quisiste
engalanar la tarde de simpleza!